Botas Carolina Herrera

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Símbolo de la elegancia por excelencia, la bota de tacón despierta algo más que el deseo consumista de las mujeres.

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En los más de quince centímetros de altura que puede alcanzar, el tacón puede concentrar altas dosis de erotismo. Su máximo exponente, el fetichismo.

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“Las piernas quedan resaltadas y estilizadas por las botas  y entran dentro del campo visual cuando un hombre mira.

Las botas  de tacón se asocian a rasgos muy femeninos y según quién los lleve estimula erotismo y excitación sexual”

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Por otro lado, también es posible que en esta etapa “se incorpore el fetiche a través de la imaginación y por masturbación,o incluso en pleno acto sexual con ellas puestas , apareciendo posteriormente el orgasmo que fortalece la unión objeto-placer”

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Lo más probable, como muchos aspectos en el ser humano, es que influya un componente genético (neuroquímicos cerebrales), una parte ambiental (el entorno en que uno ha sido criado, las experiencias vividas de muy pequeños) y la forma de ser (personalidad) de cada persona en particular.

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